El Cuento del Mes
FABULEANDO
Febrero de 2010
Qué tal amigos, les saluda Mario Iván Martínez. Hoy tengo para ustedes una colección de historias cada mes que hemos titulado Fabuleando...
Y la hemos llamado así porque todas las historias son fábulas. Pero ¿qué es una fábula? Ah las fábulas, son historias que supuestamente nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Esto podría sonar aburrido, pero fíjense que no lo es, por que en la mayoría de los casos los protagonistas de estas historias, son animalitos; animalitos que tienen las virtudes y los defectos de los seres humanos, así que resultan bastante divertidas. De esta manera, el que lee una fábula no tiene por qué sentirse aludido, a menos que como dice el dicho: le quede el saco y se lo ponga. Por ello tengo para ustedes historias que nos divierten pero que también nos orientan a todo lo que es noble, amable y bueno.
El Ratón Pérez
El ratón Pérez leía tranquilo su periódico sentado en su sillón favorito de colores, cuando de pronto escuchó que el granjero y su esposa, hacían entrada en la cocina. Mirando por un agujero en la pared, vio que la pareja abría un misterioso paquete.
RATON - Mmm Justo a tiempo para el almuerzo - Pensó el ratón Pérez - ¡Qué rica comidita debe haber ahí! -
NARRADOR - Al caer la noche el ratoncito subió a la mesa para ver que había en el paquete. ¡Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una trampa para ratones!
Entonces fue corriendo al patio de la granja gritando:
RATON - ¡Gallina Cucuruca, présteme usted su atención buena señora!
GALLINA - Muy buenas tardes tenga su merced - respondió la gallina - ¿Qué sucede? ¡Serénese!
RATON - Una tragedia señora, ¡una tragedia! - Los dueños han comprado una ratonera, estoy afligidísimo, ¡hay una ratonera en la casa! ¿Sabe usted lo que esto significa? Ya lo veo venir. Que pondrán en ella un delicioso pedazo de queso fresco y no podré resistirme, lo sé, ¡Lo seeeé!!!
NARRADOR - La gallina tomó al ratón Pérez por el cuello y le propinó un par de bofetadas
GALLINA - Contrólese señor don ratón Pérez ¡ya basta!
RATON - Le ruego me dispense doña Cucuruca, pero esto va más allá de lo que puedo soportar. ¿Se da cuenta? El hambre me llevará a la muerte segura....
NARRADOR - La gallina levantó la cabeza y dijo:
GALLINA - Discúlpeme señor don Ratón Pérez, simpatizo con su causa, entiendo que es un gran problema para usted, pero a mí me alimentan a diario. ¡Soy una gallina!, el problema de su trampa no me perjudica en lo más mínimo, ¡qué pena pero no me incomoda su predicamento y como hoy es usted un insoportable manojo de nervios; haga favor de retirarse, pues si de por sí somos nerviosas, su alterada presencia nos pondrá las plumas de punta.
NARRADOR - El ratón fue entonces hasta Don Heraclio Chivatito de los Balidos y le dijo:
RATON - "Don Heraclio hay una ratonera en la casa, una ratonera!" ...
- "Discuuuuúlpeme Sr. Ratón,- contestó el chivo -
- Más no hay naaaada que yo pueeeeeeeda hacer, solamente pedir por usted pero quédese tranquilo, con cada bocado de alfalfa que mastique, usted será recordaaaado en mis oraciones. Beeeee"
NARRADOR - El ratón se dirigió entonces a la vaca Sinforosa.
RATON - Señora vaca, la angustia me invade hay una ratonera en...
VACA - Ya escuché lo que dijo usted a los otros, señor don Ratón Pérez - continuó la vaca - Y me parece obsceno ciertamente que nos importune usted con sus angustias. Perdone si esto suena grosero y cortante, ¿pero acaso, estoy yo en peligro? ¿Mmmmmmh? Fuera, fuera, vaya usted con sus histerias a otra parte por que me amarga la leche de la ordeña.
NARRADOR - Entonces el infortunado ratón Pérez volvió a su casa, triste, hambriento, preocupado, abatido y dispuesto a encarar de una vez por todas a la ratonera del granjero.
Aquella noche cantó el tecolote bajo la luna y cerca de la madrugada los animales escucharon un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima.
CHIVO - Descaaanse en paz el bueno del Ratón Pérez. Comentó el chivo por lo bajo en medio de la penumbra del corral.
NARRADOR - La mujer del granjero en bata y tubos corrió para ver lo qué había caído en la trampa.
Sin embargo en la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cascabel venenosa que agonizaba furiosa en su prisión. Entonces la serpiente picó a la mujer.
El granjero la llevó inmediatamente al hospital más cercano.
Ella volvió con fiebre. - Todo el mundo sabe que para alimentar a alguien con fiebre, nada mejor que una sopa.
El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.
Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el chivo.
La mujer no mejoró y acabó muriendo.
El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.
EPILOGO
NARRADOR - Así que la próxima vez que alguien tenga un problema y creas que no te incumbe, piénsalo dos veces antes de negarle un oído amigo.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.