El Cuento del Mes
FABULEANDO
Septiembre de 2010
Qué tal amigos, les saluda Mario Iván Martínez. Hoy tengo para ustedes una colección de historias cada mes que hemos titulado Fabuleando...
Y la hemos llamado así porque todas las historias son fábulas. Pero ¿qué es una fábula? Ah las fábulas, son historias que supuestamente nos dicen lo que está bien y lo que está mal. Esto podría sonar aburrido, pero fíjense que no lo es, por que en la mayoría de los casos los protagonistas de estas historias, son animalitos; animalitos que tienen las virtudes y los defectos de los seres humanos, así que resultan bastante divertidas. De esta manera, el que lee una fábula no tiene por qué sentirse aludido, a menos que como dice el dicho: le quede el saco y se lo ponga. Por ello tengo para ustedes historias que nos divierten pero que también nos orientan a todo lo que es noble, amable y bueno.
La Barra de Hierro
En cierto pequeño pueblo un muchacho conocido como Nicandro no hacía nada más que vagar por las calles y dormir debajo de un pirul.
Era un verdadero bueno para nada. Insolente y vividor.
Llamó la atención de Nicandro una viejecita que todas las tardes salía de su casa y como reloj, en frente de él comenzaba a tallar una barra de hierro sobre las rocas. Día con día la mujer hacia esto con paciencia y regularidad. Mientras tanto Nicandro la observaba tirado en el pasto rascándose la nariz. Un día intrigado, el vago no se aguantó y trajo a sus amigos igual de flojos que el, para que observaran este fenómeno. Así entre burlas y risotadas Nicandro al fin se atrevió a dirigirse a la anciana...
NICANDRO - Oiga doña, aquí mi cuates y yo queremos saber algo.
MUJER - ¿Qué se te ofrece Nicandro? Contestó la mujer.
NICANDRO- Ah ¡sabe mi nombre!
MUJER - Claro eres el vago más famoso del pueblo.
SUS AMIGOS RÍEN
NICANDRO - ¡Ya ven soy toda una estrella!.
MUJER - Bueno Nicandro, estoy ocupada, ¿qué quieres de mí?
NICANDRO - Pues la verdad, la verdad, ¿queremos saber qué hace?
MUJER - Froto esta barra de hierro sobre la roca para algún día conseguir una aguja de coser.
NARRADOR - Nicandro y sus amigos se morían de la risa
NICANDRO - Está loca, dijo Nicandro
MUJER - Mira, la froto todos los días y veo poco a poco como disminuye su grosor.
- Ustedes nunca lograrían conseguir esa aguja, pues no conocen más que la burla y la vagancia.
- No saben que la paciencia y el esfuerzo, son el verdadero tesoro.
NARRADOR - Esto enseña que la perseverancia lo puede todo.
Mientras que el ocio siempre será la perdición de los hombres.
Y colorín colorado...